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Son muchos los beneficios de trabajar en equipo, sin embargo, algunas veces se da el individualismo entre los integrantes del equipo: o bien no aceptan ayuda o no hay quien quiera cooperar con los demás.
Lo natural es que la gente que trabaja en un equipo quiera contribuir o aceptar que le echen una mano. Debiendo ser fácil, resulta complicado trabajar en equipo y aún más, detonar trabajo colaborativo.

Hay muchas razones por las que alguien podría rechazar la ayuda de un colega.

Algunas personas prefieren ser autosuficientes, otros no quieren sentirse obligados a devolver el favor, y hay otros que simplemente no confían en las capacidades de sus compañeros de trabajo.

Estas actitudes pueden ser detonante para acabar con las relaciones armónicas en el terreno profesional.

Un líder de un equipo de trabajo tiene la responsabilidad de conseguir objetivos, llegar a la meta y esto se logra con mayor facilidad y satisfacción cuando se trabaja de manera colaborativa.

Se puede estimular y reconocer los esfuerzos de colaboración acentuando la relevancia de la labor de cada miembro y explicando cómo contribuyen a los objetivos y la misión de la organización.

Es vital demostrar disposición a aceptar la ayuda cuando se necesite; los integrantes del equipo son más propensos a hacerlo si ven a sus líderes hacerlo. En esta condición, la congruencia es una gran herramienta.

Cuando los integrantes del equipo se comprometen a laborar en forma cooperativa y despliegan comportamientos civilizados, se trabaja en forma amable y se confía en que cada miembro está haciendo bien las cosas, se tiende a desarrollar conexiones sociales de alta calidad, que pueden mejorar el rendimiento individual y del conjunto a través de una mayor coordinación, la comunicación y la comprensión compartida dentro de la organización.

Fuente: Forbes