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Uno de los términos de los cuales se habla mucho en la actualidad es el llamado “microlearning”, una metodología que se adapta a las apretadas agendas de los trabajadores, facilitando oportunidades de aprendizaje multimedia que se pueden visualizar en diferentes dispositivos.

El microlearning está especialmente enfocado en el estilo de aprendizaje de las nuevas generaciones, ya que están familiarizados con la tecnología, siempre tienen un dispositivo a la mano y tienen presente que el continuo aprendizaje y la facilidad de adaptarse rápidamente al cambio son cruciales para alcanzar un desarrollo óptimo tanto personal como profesional.

Viéndolo desde esta perspectiva, pudiera pensarse que el microlearning es la única forma de aprender en el siglo 21.

No obstante, el microlearning es solo un componente de la experiencia de aprendizaje, la cual está integrada por muchas piezas que comprenden experiencias educativas cortas y otras de una duración más extensa.

Existen varios mitos al respecto del microlearning:

 

Mito 1: Nadie tiene el tiempo suficiente para el aprendizaje, así que tiene que estar disponible en pequeñas sesiones.

 

Realidad: Si bien es cierto que la mayoría de las personas tiene un ritmo de vida muy acelerado, las personas si reservan parte de su tiempo para aprender.

Si el contenido es lo suficientemente poderoso, atractivo y relevante para el usuario, las personas se tomaran el tiempo para invertir en aprender una nueva competencia.

De esta forma, el microlearning además de adaptarse al tiempo de los usuarios, también nos sirve como una manera de invitarlos a querer aprender más.

 

Mito 2: Lo que único que importa es que sea breve.

 

Realidad: Lo breve puede ser atractivo pero no siempre es informativo o educativo. Solamente tener contenido breve no es suficiente.

Usar el microlearning de calidad, implica que cada sesión debe contener un sencillo contenido de aprendizaje y debe ser autosuficiente. Extractos incompletos de una sesión más extensa, no son efectivos para transmitir el conocimiento.

 

Mito 3: Tiene que ser forzosamente vistoso o gamificado para que les guste a las nuevas generaciones.

 

Realidad: Ciertamente, utilizar videos y dar recompensas como medallas, trofeos, diplomas, etc; son herramientas efectivas de enseñanza.

Sin embargo, no debemos abusar de estos recursos. Podemos, por ejemplo, utilizar recursos de texto breves y digeribles para darle variedad a la experiencia de aprendizaje.

Finalmente lo que los participantes buscan dentro de un curso e-learning es la posibilidad de personalizar su proceso de aprendizaje, variedad en los contenidos, calidad y que estos sea relevantes para su desarrollo personal/profesional.

 

Fuente: HarvardBusiness.org